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Los 10 paisajes naturales más bonitos de la provincia de Sevilla

Los 10 paisajes naturales más bonitos de la provincia de Sevilla
Cascadas, vías verdes, antiguas minas, lagunas, el entorno de Doñana o el propio Parque Nacional, Sevilla es mucho más que una gran capital y pueblos bonitos, tiene unos parajes naturales que también enamoran

Te sorprendería lo que la provincia de Sevilla esconde.

Cuando alguien habla de Sevilla a todo el mundo se le viene a la cabeza la Giralda, la Torre del Oro, la Plaza de España, Triana, la judería, etc. O incluso, sus hermosos pueblos: Écija, Carmona, Utrera, Osuna, Marchena, Lebrija, Cazalla de la Sierra… Es difícil hablar de ella y no hacer referencia a su patrimonio, una parte de él reconocido incluso por la UNESCO.

Éste lo abarca casi todo, pero no puede ocultar un legado natural espectacular, no tan conocido o visitado como debería. Y eso que ahora está de moda lo que llaman Turismo Activo y de Naturaleza.

Desde que en 2020 la COVID-19 nos obligó a replegarnos, a mirar lo que teníamos más cerca o a buscar los espacios abiertos, donde el contacto con otros humanos cumpliera con los requisitos sanitarios, los espacios, parajes y paisajes naturales cogieron auge. Muchos volvieron a descubrir las maravillas que tenían cerca.

Con Doñana a las puertas de la capital, el Guadalquivir atravesando de punta a punta a punta esta tierra, dos sierras, una de las cuales es Reserva de la Biosfera, una rica campiña… sería difícil no encontrar en Sevilla diez paisajes, lugares, rutas o parajes bonitos que no tuvieran una singularidad y una belleza como para justificar perder unas horas de tu vida disfrutando de ellos.

Éstos son los 10 paisajes y espacios naturales más bonitos que puedes visitar en Sevilla.

Cascadas (y Rivera) del Huéznar

Dentro de la amplia zona que forman las Dehesas de Sierra Morena, que engloban diez pueblos en la zona norte de Sevilla y están declaradas como Reserva de la Biosfera, encontramos zonas singulares y muy especiales, como el nacimiento y la ribera del río Huéznar (o Huezna).

Situado a en el municipio de San Nicolás del Puerto, pero también muy cerca de Alanís o Cazalla de la Sierra, las cascadas están consideradas Monumento Nacional y son una serie de pozas y chorreras a las que se puede acceder tras una ruta de poco más de media hora partiendo desde el área recreativa El Martinete.

Tanto las cascadas como toda la zona son dignas de ver. Recuerda que está prohibido bañarse y que por saltarse la prohibición ha ocurrido más de una desgracia, pero si quieres matar el gusanillo, sobre todo en verano, no muy lejos de allí se encuentra la playa de San Nicolás.


Cerro del Hierro

Las cascadas también forman parte del atractivo de la Vía Verde de la Sierra Norte, un ramal de la línea que unía Zafra con Sevilla, y con las minas del Cerro del Hierro, y que hoy está muy transitado por senderistas. Este cerro, como su propio nombre indica, fue en su día una mina de hierro, explotada ampliamente sobre todo en la primera mitad del siglo XX, y hoy es uno de los paisajes más bonitos de la provincia.

Situado entre Constantina y San Nicolás del Puerto, y también declarado Monumento Nacional, la erosión y la gran actividad minera que vivió han dejado un paisaje natural espectacular, con las rocas como protagonistas.

Cercano a él se encuentra el poblado donde habitaban los mineros -en el que aún vive gente- y también las conocidas como Casas de los Ingleses, de estilo colonial británico y donde habitaban los ingenieros y altos mandos de las minas. Ahí se sitúa el Centro de Interpretación y Recepción de Visitantes, donde uno se puede informar de lo mucho que ofrece este entorno, entre otras cosas, un singular recorrido en el que se atraviesan túneles y en el que se puede observar el pasado de la explotación y una panorámica del cerro. También suele ser un destino muy visitado por los amantes de la escalada.

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La espectacular orografía del Cerro del Hierro.


Vía Verde de la Sierra

Otra vía verde, más conocida que la anterior, atraviesa parte de la Sierra Sur sevillana. Con principio y final en la provincia de Cádiz, pues se inicia en Puerto Serrano y acaba en Olvera, la mayor parte de su recorrido lo hace por la provincia de Sevilla, en concreto por los pueblos de Coripe, Pruna, Montellano y El Coronil.

Planificada sobre una antigua vía del tren, por el que nunca pasó ninguno, se convirtió en la primera Vía Verde de España, está considerada como Ruta de Interés Turístico de Andalucía y tiene varios premios nacionales e internacionales, dos de ellos como mejor Vía Verde de Europa.

Son 36,5 km por medio de un paisaje serrano, fácil y llano -hay que tener en cuenta que estaba destinada a que por allí circulara un tren- y en la que se atraviesa hasta 30 túneles y 4 viaductos, aparte de 5 estaciones, algunas de las cuales hoy sirven de hotel o restaurante.

Entre sus hitos naturales destaca la reserva natural del Peñón de Zaframagón, que cuenta con una importante colonia de buitre leonado, y con un acceso al monumento natural del Chaparro de la Vega, situado en el término municipal de Coripe.


Lagunas de Utrera

No muy lejos de esta vía encontramos otro de los referentes acuíferos de la provincia. El de Utrera no es el único complejo endorreico de Sevilla, pues también los encontramos en La Lantejuela o en Lebrija, además de la Laguna de los Tollos (El Cuervo-Jerez) o la de Gosque (Martín de la Jara), pero sí es el más conocido. Está formado por tres lagunas: Zarracatín, Arjona y Alcaparrosa.

Se trata de uno de los humedales salinos más grandes de Andalucía y, como alternativa a la cercana Doñana, se ha convertido en un refugio de aves, especialmente el flamenco (Zarracatín), el pato malvasía (Arjona) o el calamón (Alcaparrosa), aunque también se pueden ver patos reales, cuchara o la focha común, además de otros mamíferos y anfibios. Alcanza su esplendor en primavera, ya que al alimentarse del agua de lluvia en verano pierde gran parte de su volumen. Desde 1989 está considerado como Reserva Natural y uno de los paisajes más bonitos que puedes encontrar en Sevilla.


Ruta del Agua

A apenas unos minutos de la capital aparece esta experiencia rural, muy conocida y frecuentada los fines de semana, especialmente por ciclistas. Es una buena opción para disfrutar un día de la naturaleza en toda su extensión.

Parte del Carambolo, en el Aljarafe, y acaba en los Lagos del Serrano, muy cerca de El Ronquillo, pero su parte más conocida tan solo ocupa 14 kilómetros, de tramo restringido y situado en el término municipal de Guillena. Y cuenta con todos los requisitos para convertirse en lo que es, uno de los caminos más populares de la provincia.

En primer lugar, por su riqueza paisajística. La ruta discurre junto a los embalses de El Gergal y de Cala, y por la rivera de Huelva, una zona donde se haya buena parte del agua que abastece a la capital y a su zona metropolitana. En segundo término, por lo que, aparte de agua, te encuentras: estaciones de tren, aldeas, cortijos, restos prehistóricos e incluso un palacio, el de Parladé. Y por último, por sus servicios, pues se han habilitado hasta 16 zonas de descanso y cuenta con refugios, miradores, merenderos, papeleras, señales informativas…


Corredor Verde del Guadiamar

‘Nació’ de una catástrofe y se ha convertido en un referente natural. Parte de Sierra Morena, del Castillo de las Guardas, entre las encinas y dehesas del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche; y acaba en las marismas de Doñana. Entre medias recorre la provincia de norte a sur. Son unos 70 kilómetros de un gran valor natural, en los que va variando el paisaje natural conforme nos alejamos de la serranía y nos adentramos, primero en el Corredor de la Plata y, luego, en el Aljarafe; y finaliza entre pinares y junto a los arrozales tan habituales en el territorio que rodea el parque natural más grande de Europa.

Aquel fatídico abril de 1998, cuando la balsa de residuos de la mina de Aznalcóllar se rompió y puso en serio peligro a Doñana, hizo que la atención política se volcara sobre una zona olvidada durante mucho tiempo. Lo que era una desgracia, con el tiempo, ha significado una bendición, pues todo el entorno del río quedó mucho mejor de lo que estaba y ahora cuenta con una atención preferente y está protegido por las autoridades.

El corredor discurre junto al Guadiamar, el último gran afluente del Guadalquivir, entre bosque de ribera, y cuenta con una gran variedad de fauna, que va desde milanos y águilas hasta zorros, tejones o nutrias. Como dato curioso, en su recorrido destaca la presencia del Vado de Quema, un lugar soñado por todo rociero que se precie. Ideal para recorrerse en bici, a pie o, incluso a caballo. Cuenta con un Centro de Visitantes, situado en Aznalcázar.


Dehesa de Abajo

Aunque Doñana se asocia mentalmente a Huelva, una parte importante de la provincia de Sevilla forma parte de ese entorno natural y de esas marismas y humedales que hace menos de un siglo llegaban casi hasta las puertas de la capital hispalense.

De hecho, Sevilla acumula hasta 200 kilómetros de senderos señalizados en este entorno que no hace tanto tiempo formaba el estuario del Guadalquivir, con muchos lugares para visitar entre los que se podría destacar éste del que ahora hablamos.

A apenas 21 kilómetros de Sevilla se encuentra La Puebla del Río, la ‘guardiana’ de la Marisma, y cuatro más allá esta Reserva Natural que atrae a muchos visitantes y en la que se celebra todos los años el Doñana Birdfair, la Feria Internacional de Aves de Doñana.

No hay, por tanto, que irse muy lejos para ver miles de flamencos, patos, fochas y otros tipos de aves típicas de la marisma. Sus paisajes están entre los más bonitos de Doñana. Esa imagen al atardecer que cautiva al mundo se puede apreciar todos los días en un paraje de lagunas, pinares y arrozales, a las puertas del Parque Natural de Doñana, y en el que sigue expandiéndose el lince ibérico.

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La cigüeñas están muy presentes en la Dehesa de Abajo.


Cañada de Los Pájaros

A apenas cinco kilómetros de la primera y de carácter privado se encuentra esta Reserva Natural Concertada. De hecho, fue la primera reserva concertada declarada como tal en España por la Agencia de Medio Ambiente, en 1991, después de que un joven matrimonio de biólogos convirtiera una gravera en un humedal protegido. Incluye unas 200 especies de aves, incluyendo a distintas especies amenazadas como la Focha Cornuda y la Cerceta Pardilla.

Visitar la Cañada de los Pájaros y/o la Dehesa de Enmedio puede ser un buen plan para un fin de semana y se puede combinar con una ruta por los arrozales de las vecinas Isla Mayor o Isla Mínima, por otras zonas del parque de Doñana o del entorno del Guadalquivir (Brazo del Este, Lucio del lobo, la Dehesa Boyal de Villamanrique…) o por los mismos Pinares de Aznalcázar.


Pinares de Aznalcázar

Una alternativa a las lagunas y marismas es esta enorme extesión de pinares (12.000 hectáreas) que Aznalcázar comparte con la Puebla del Río. Uno de los pulmones de esparcimiento de la capital. Limítrofe también con Doñana y con los arrozales, alberga una gran variedad de ecosistema y, al igual que la Dehesa de Abajo, da cobijo a la especie estrella de esta zona de Andalucía: el lince ibérico. Así como lirones caretos, lagartos y multitud de aves.

Incluye varias áreas recreativas y una amplia red de senderos, algunos de ellos adaptados para personas con movilidad reducida y otros coincidentes con otras zonas cercanas del entorno natural de Doñana (Cañada de los Pájaros, Brazo de la Torre…) o al también cercano Paisaje Protegido del Corredor Verde del Guadiamar.


Parque Natural de Doñana

Tanto hablar del entorno de Doñana (Aznalcázar, Villamanrique, Isla Mayor, Pilas y La Puebla del Río), de sus pinares, marismas, arenales, etc., pero no podemos olvidar que el propio Parque Nacional ocupa una parte del Sudoeste de la provincia de Sevilla. De hecho, el 25 % del mismo pertenece al término municipal de una de estas cinco localidades.

Y no sólo eso sino que se puede visitar. En Aznalcázar, el municipio más representado y el segundo que cuenta con más hectáreas protegidas por esta reserva tras Almonte (Huelva), se encuentra el Centro de interpretación José Antonio Valverde. Construido con el estilo que recuerda a las tradicionales chozas marismeñas es un buen lugar para iniciarse en Doñana e informarse de todo lo que nos puede ofrecer.

Y de paso contemplar uno de los lucios de este entorno, el de las Gangas. Desde el mismo centro se puede hacer alguna ruta a pie por la zona. También hay empresas especializadas con permisos para hacer rutas por el coto, aunque, lógicamente, no tantas como en Huelva.

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Doñana tiene algunos de los paisajes más bonitos de Sevilla.


Algunos de estos diez parajes o espacios naturales no se encuentran entre los más populares, otros reciben un interés y un número de visitas que justifican su fama y muchos se quedan fuera de esta lista, que bien podría ser mucho más larga, pero estas opciones son un dato significativo de la variedad y cantidad de zonas naturales que Sevilla atesora.

Sevilla, sin duda, tiene mucho más. Cuenta con hitos puntuales como la Encina de los Perros en El Madroño o el Alcornoque de El Rincón (Guadalcanal), con más vías verdes aparte de las aquí destacadas (la de los Alcores, de Itálica, de la Campiña, de El Ronquillo…), con otras lagunas endorreicas, con infinidad de rutas por esa amplia extensión de la Sierra Morena de Sevilla que es Reserva de la Biosfera y más humedales en el territorio Doñana (los arrozales de Isla Mayor, el Brazo del Este del Guadalquivir, Lucio del lobo, Los Hatos, etc.) que merecen la atención, con el Camino de Santiago


Una amplia lista de paisajes bonitos para que cualquier visitante se anime a salir del atrayente entorno urbano. O, si eres de aquí y no quieres quedarte en casa, para que así puedas darte un paseo sin alejarse demasiado.

¿Alguien se apunta?

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