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El Camino Ignaciano: 500 años de una ruta por descubrir

El Camino Ignaciano: 500 años de una ruta por descubrir
El Camino Ignaciano recuerda el recorrido que hizo San Ignacio de Loyola en 1522 entre su casa en Euskadi y Cataluña; son 675 kilómetros divididos en 27 etapas en las que recorres gran parte del norte de España

Cuando hablamos de caminos de peregrinación en España, el camino de Santiago lo acapara casi todo. Las rutas que llegan hasta Santiago de Compostela se extienden por toda la península y gran parte de Europa, son mundialmente famosas y no tienen rival. Pero no son las únicas.

Hay otros caminos no tan conocidos ni tan extendidos y que también merece la pena caminar. Algunos de ellos coinciden en algunos tramos con el Camino de Santiago, otros son ramales del mismo, también los hay que van en dirección contraria… pero todos tienen no sólo un fin espiritual sino una vertiente turística que permite conocer lugares de España que, en otro caso, tal vez pocos pisarían.

El Camino de la Vera Cruz hasta la ciudad Santa de Caravaca de la Cruz, el Camino de San Salvador que une León y Oviedo, el Camino Lebaniego -cuyo siguiente Año Santo Jubilar Lebaniego será en 2023- y que lleva al monasterio de Santo Toribio de Liébana, en Cantabria, son sólo algunos de ellos. Tal vez uno de los menos conocidos sea el Camino Ignaciano.

El Camino Ignaciano parte de Euskadi y acaba en Cataluña. Es una ruta que cruza cinco comunidades autónomas, ciudades importantes, todo tipo de paisajes y que este año cumple su quinto centenario. Fue hace justo 500 años cuando un militar reconvertido en líder religioso, el futuro San Ignacio de Loyola, vivió su transformación tras un periplo que le llevó desde su casa en Azpeitia (Guipuzcoa) hasta la Cova de San Ignacio, en Manresa, actual provincia de Barcelona. En total, 675 kilómetros.

Entre medias se pueden encontrar densos bosques, paisajes de montaña, pueblos medievales, La Rioja y sus enormes campos de viñedos y bodegas, las zonas desérticas de Los Monegros y también otros valles y llanos con clima Mediterráneo. También pasarás por ciudades importantes como Logroño, Zaragoza o Lleida, que contrastarán con zonas de pueblos medievales y aldeas con pocos habitantes.

Lo que es seguro es que caminarás en soledad. Lejos de la fama que acompaña el Camino de Santiago, en el que encuentras peregrinos hasta en su ramal más escondido, el Camino Ignaciano no es lo suficientemente popular como para que se masifique, ni siquiera en las épocas del año en el que más personas buscan su Jubileo. En 2019, sólo 2.500 peregrinos llegaron a Manresa. Sólo tienes que buscar los que llegaron a Santiago…

Si no lo conoces, los 500 años de ese primer viaje que conmemora es un buen momento para saber más sobre él y para plantearte vivir alguno de sus tramos.


Historia

La historia del Camino Ignaciano es la del creador de la Compañía de Jesús, los tradicionalmente llamados Jesuitas. Iñigo López de Recalde -o de Loyola- nacía en Loyola, la torre-palacio familiar donde ahora se sitúa el Santuario de Loyola, entre las localidades de Azpeitia y Azkoitia. Hijo de un noble, era el más pequeño de trece hermanos.

Lo que se conoce de él antes de su conversión contrasta con su vida posterior, aunque puede parecer de lo más normal dado su noble origen y la vida de la época. Luchador y mujeriego son las características por las que ha pasado a la historia en su primera etapa, antes de caer herido en la batalla de Pamplona, que tuvo lugar el 20 de mayo de 1521. Tras ésta regresó a recuperarse a su casa familiar, donde se produce la transformación que le llevaría a dejar la vida que llevaba hasta ese momento y dedicarse a la espiritual.

En febrero de 2022 comienza una peregrinación que, en su primera etapa, le llevará desde su casa en Loyola hasta Monserrat y Manresa, a finales de marzo -a Monserrat llega el 21 de ese mes-. En Manresa estaría once meses antes de continuar hasta Tierra Santa, su meta.

A lo largo de este camino y, especialmente, en los meses que pasa en la Cova de Ignacio de Manresa es cuando vive su mayor transformación espiritual. Y también cuando nacen los ‘Ejercicios Espirituales’, publicados en 1548 y que han llegado hasta hoy. Ese camino que realizó el santo es el que se ha recuperado recientemente.


Ignatius 500, quinto aniversario

«En este Año Ignaciano recuperamos nuestra condición de peregrinos. Para subrayar vivencialmente esta dimensión del San Ignacio peregrino, hemos dispuesto que se celebre en 2022 un año de conmemoración jubilar a lo largo del Camino Ignaciano, entendido como experiencia continuada de los Ejercicios Espirituales, que transcurrirá del 1 de enero al 31 de diciembre del año 2022». Así está escrito en la Carta pastoral de los Obispos del Camino Ignaciano, publicada el 31 julio 2021.

En este 2022, cuando se cumplen los 500 años del peregrinaje de Ignacio de Loyola, se conmemora bajo el nombre de Ignatius 500. Ignacio es el nombre que adoptó Iñigo posteriormente por devoción al santo de Antioquía, uno de los padres apostólicos del cristianismo.

Este aniversario oficial o Año Ignaciano comenzó hace justo un año, el 20 de mayo de 2021, y se extenderá hasta el 31 de julio de 2022. Y en él se ha volcado la Compañía de Jesús y, especialmente, la ciudad de Manresa, que ha organizado muchos actos conmemorativos para celebrarlo. El motivo que sea éste el tramo elegido es porque el 20 de mayo (de 2021) fue el aniversario de la herida sufrida Íñigo López de Recalde en Pamplona y el 31 de julio es la festividad de San Ignacio de Loyola.


Recorrido y todo lo que necesitas saber del camino

Coincidiendo con el año Xacobeo, otro camino, por tanto, llama la atención para este 2022. El Camino Ignaciano, recuperado hace apenas diez años, a partir de 2012, recorre gran parte del norte de España.

Arranca en el Santuario que la Compañía de Jesús edificó en torno a la torre-palacio donde nació San Ignacio, hoy término municipal de Azpeitia; con un precioso inicio que discurre por un valle verde hasta Zumárraga. Atraviesas luego bosques y superas el paso de Biozkornia, antes de llegar al otro gran referente religioso del País Vasco, el Santuario de Aránzazu. En el tramo que recorre La Rioja Alavesa y los campos de viñedos coincides con el Camino Francés, el más concurrido del Camino de Santiago, a cuyos peregrinos te encuentras de frente. Posteriormente, llega Logroño, los referidos paisajes desérticos de Navarra y Aragón, el Valle del Ebro, Zaragoza, Los Monegros y, finalmente, Cataluña, con paradas en Lleida y Monserrat.


Las 27 etapas del Camino Ignaciano

Quien desee emular el trayecto de San Ignacio de Loyola necesitarán un mes. Al menos, si siguen las indicaciones ‘oficiales’, aunque viendo la distancia parece difícil acortarlo algo. La web oficial del Camino Ignaciano divide los 676 kilómetros en 27 atapas o en cuatro semanas de recorrido, aunque los tramos no sean exactamente iguales.

De hecho, también parte las etapas del Camino Ignaciano en tramos por semanas:


Azpeitia-Logroño: La primera partiría de Loyola y llegaría hasta Logroño. Y ahí atravesarías los bosques y los pasos de montaña vascos, pararías en el Santuario de Aránzazu y cruzarías pueblos medievales junto a una zona de viñedos que ha hecho famosa a La Rioja. En el tramo entre Kripan y Lapuebla de Labarca, pasando por Elciego y Laguardia, estarás rodeado por algunas de las bodegas más famosas de la zona. Y finaliza en la capital, Logroño, una ciudad que también es parada del Camino de Santiago, con el que se coincide unos kilómetros.

  1. Loyola-Zumárraga (18,2 km)
  2. Zumarraga-Aránzazu (21,4 km)
  3. Aránzazu-Araia (18 km)
  4. Araia-Alda (22 km)
  5. Alda-Genevilla (18,5 km)
  6. Genevilla-Laguardia (27,3 km)
  7. Laguardia-Navarrete (19,6 km)
  8. Navarrete-Logroño (13 km)

Logroño-Zaragoza: De la capital de La Rioja a la de Aragón, atravesando Navarra y pasando por localidades históricas como Calahorra o Tudela. Tras dejar La Rioja, en Navarra encontramos algunos de los paisajes más bellos del camino antes de entrar en el Valle del Ebro, donde aprieta el Cierzo y encontrarás poca sombra.

  1. Logroño-Alcanadre (30,6 km)
  2. Alcanadre-Calahorra (21,5 km)
  3. Calahorra-Alfaro (25,6 km)
  4. Alfaro-Tudela (25,6 km)
  5. Tudela-Gallur (39.3 km)
  6. Gallur-Alagón (21,7 km)
  7. Alagón-Zaragoza (30,5 km)
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Mapa del Camino Ignaciano, desde Loyola a Manresa.


Zaragoza-Fraga: En este tramo volvernos a cruzarnos con el Camino de Santiago en dirección contraria, aunque no tiene ni la fama ni los peregrinos del Francés. Primero es el Camino del Ebro y luego el Camino de Santiago Catalán o Camí de Sant Jaume. También pasamos por parajes espectaculares como las lagunas que hay tras Bujaraloz o el inigualable desierto de Los Monegros, precioso de ver, pero tal vez no el mejor sitio para recorrer a pie.

  1. Zaragoza-Fuentes de Ebro (30,2 km)
  2. Fuentes de Ebro-Venta de Santa Lucía (29,6 km)
  3. Venta de Santa Lucía-Bujaraloz (21,3 km)
  4. Bujaraloz-Candasnos (21 km)
  5. Candasnos-Fraga (26,8 km)

Fraga-Manresa: Tras esta antigua ciudad aragonesa entramos en Cataluña para encontrarnos la preciosa capital ilerdense como final de la primera etapa. Será el preludio de unas etapas que recordarán mucho lo que debió cruzar Ignacio de Loyola en época medieval, ya que las Cervera, Bellpuig, Verdú, Vergós… son pueblos que tienen huellas del pasado. Antes de pasar por Igualada, hacer una parada inigualable en Monserrat y llegar al destino final.

  1. Fraga-Lleida (33 km)
  2. Lleida-Palau d’Anglesola (25,7 km)
  3. Palau d’Anglesola-Verdú (24,7 km)
  4. Verdú-Cervera (17 km)
  5. Cervera-Igualada (38,6 km)
  6. Igualada-Monserrat (27 km)
  7. Monserrat-Manresa (24,6 km)


Albergues del Camino Ignaciano

Para los que estén acostumbrados a las infraestructuras que hay en el Camino de Santiago que no esperen la misma cantidad de albergues o de otro tipo de alojamientos. Ésta es una ruta que, a día de hoy, no tiene ni el 1% de los peregrinos que cada año llegan a la capital compostelana y, por tanto, no puede costearse mantener casas para albergar sólo a peregrinos.

Eso no significa que no vayáis a encontrar nada o que tengáis que quedaros en la calle. Los pueblos por donde pasa se vuelcan con el camino y vas a encontrar siempre algún lugar, público o privado, donde quedarte. Aparte, aunque no tantos como en los que van a Santiago, a lo largo del Camino Ignaciano también hay muchos albergues, refugios y todo tipo de alojamientos (hostales, pensiones, etc.), la mayoría de ellos con precios especiales para peregrinos.

Si a eso unimos que parte de la ruta coincide con el Camino de Santiago, aunque al contrario, en esa zona también vas a encontrar sitios que sí están más equipados para acoger caminantes. Y en mayor número.

La web oficial del Camino Ignaciano ofrece un listado con todos los albergues, hoteles, hostales, casas rurales, refugios… y demás alojamientos que hay a lo largo del camino.


Credenciales y certificados

Seis son los lugares donde vas a poder adquirir las credenciales para poder realizar el Camino Ignaciano. Lógicamente, lo podrás encontrar en las localidades de inicio y final del camino (Azpeitia y Manresa) y en las principales ciudades intermedias por las que pasa: Logroño, Zaragoza y Lleida. Las credenciales tienen un precio de 50 céntimos.

A día de hoy se puede encontrar en:

Santuario de Loyola

Logroño (La Rioja): Parroquia de San Ignacio, Calle Huesca, 39.

Tudela (Navarra): Plaza de los Fueros, 5-6.

Zaragoza (Aragón): Centro Pignatelli, Paseo de la Constitución, 6.

Lleida (Cataluña): Parroquia de Sant Ignasi, Plaza de España, 4.

Manresa: Oficina de Turismo del Ayuntamiento, Plaza Mayor, 10. O en el Santuario de La Cova de Sant Ignasi.

Luego, se puede sellar en cualquier institución, comercio, bar… de los lugares por donde pases. Para lograr el Certificado de Peregrinación Ignaciana debes sellar al menos una vez al día y, al igual que en el Camino de Santiago, es necesario haber hecho al menos 100 kilómetros a pie o 200 en bicicleta.

El precio del certificado es de 50 céntimos de euro y se puede recoger tanto en Manresa (Oficina de Turismo) como en Loyola (en el propio Santuario), dependiendo de donde hayas terminado.

Las cuatro últimas etapas, desde Verdú, serían, por tanto, suficientes para lograr la certificación si acabas en Manresa. Para lograrla en bicicleta, la localidad de partida debería ser Candasnos, como mínimo. Si vas hasta Loyola, desde Laguardia -o algún pueblo intermedio con Genevilla- para ir a pie y desde Calahorra si quieres al menos hacer los 200 últimos kilómetros del Camino Ignaciano en bici.


Mejor época para hacer esta ruta de peregrinación

Aunque los diferentes escenarios y paisajes que atraviesa el Camino Ignaciano y los 600 kilómetros que se recorren hacen que la situación climatológica pueda ser muy diferente de uno a otro lugar, por regla general, la primavera y el otoño son las mejores fechas para hacerlo.

Lo único negativo que vas a poder encontrar en esas fechas es que la lluvia haga acto de aparición en las zonas, especialmente Euskadi, donde hay más probabilidades de que caiga. Hacer el camino en verano puede evitar en parte este problema, pero te puedes encontrar que se te hace muy duro en parajes sin sombra o desérticos como Los Monegros.

Aparte, esas fechas también son bastante buenas por los alojamientos, ya que aunque el Camino Ignaciano tiene por ahora pocos peregrinos, sí coincide con el Camino Francés o con los ramales del Camino de Santiago en Aragón y Cataluña, y en verano es cuando más concurridos están. En invierno, las bajas temperaturas, a veces bajo cero en algunos tramos, hacen poco aconsejable esta estación para hacerlo.



Por lo demás, sólo necesitas una forma física aceptable y muchas ganas de vivir un nuevo camino. Esos 500 años son la excusa, un aliciente para emprender una nueva ruta por el norte de España.


Foto principal: Santuario de Loyola (Guillén Pérez – Flickr)

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