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Italia pone fin a los cruceros por Venecia

Italia pone fin a los cruceros por Venecia
El Gobierno italiano hace efectivo el decreto-ley que anunció en abril y, desde el próximo 1 de agosto, los grandes cruceros tendrán prohibido entrar a la zona céntrica de Venecia

Otro paso más para salvar Venecia. A partir del próximo mes, los grandes cruceros tendrán prohibido la entrada en la zona más céntrica de esta inigualable ciudad de Italia. El Gobierno nacional aprobaba este martes un decreto-ley por el que a partir de 1 de agosto prohibirá la entrada a barcos grandes dimensiones con el objetivo de proteger la urbe.

Era una vieja aspiración, reclamada desde hace años por vecinos y defensores de la ciudad y que pareció tomar forma a principios de abril, cuando el Gobierno aprobó este mismo decreto que ahora ha hecho efectivo. La decisión había sido un acto simbólico con motivo del 1.600 aniversario de la fundación de Venecia: el 25 de marzo del año 421. Fecha en la que se construyó la iglesia de San Giacomo di Rialto.

Para entonces, Venecia llevaba más de un año sin recibir cruceros debido a la pandemia y la situación en la ciudad había mejorado claramente, pero a mediados de junio, el crucero MSC Orchestra, de 92.000 toneladas, acababa con esa situación y lucía ante la plaza de San Marcos.

La reacción de los vecinos y de los que pedían el final de los grandes barcos en la laguna no se hizo esperar. Y, ante la posibilidad de que esta misma semana la UNESCO colocase a Venecia en la lista de los bienes en peligro en el mundo, el Gobierno italiano ha reaccionado haciendo efectivo el decreto-ley que aprobó en su día.

La comisión de Patrimonio de la UNESCO, que se reúne esta semana en China, había amenazado con estudiar el estado de conservación de la Ciudad de los Canales, a la que llegó a amenazar con sacar de su lista. Y ésta era sólo una de las medidas que exigía a una ciudad que en 2019 recibió más de 25 millones de visitantes, que contrastan con la cada vez más escasa población, pues su casco histórico apenas alberga ya unos 50.000 habitantes.

Este decreto prohíbe la navegación por el gran canal a los barcos de más de 25.000 toneladas brutas, superiores a los 180 metros de eslora, más de 35 metros de altura y que produzcan más de un 0,1 % de azufre en sus emisiones. La idea del Ejecutivo es que las embarcaciones que podrán seguir pasando serán aquellas que llevan menos de 200 pasajeros.

Porto Marghera, una alternativa temporal

A partir de ahora, los grandes cruceros tendrán que atracar en el puerto industrial de Marghera, una localidad perteneciente al municipio de Venecia y situada al oeste de la ciudad histórica, pero en tierra firme. Aunque también dentro de la laguna. Un puerto en el que aún no hay instalaciones para recibir pasajeros -el Gobierno ha prometido crear infraestructuras con una inversión de 2,2 millones de euros- y desde el que los visitantes tienen que dar un largo rodeo de 30 minutos a una hora para llegar a Venecia.

Pese a ello, la propuesta no cuenta con el apoyo de las asociaciones contra los cruceros, que quieren sacar de manera definitiva a los grandes barcos de la laguna. Por ello, el Gobierno ha señalado que se trata de una medida temporal, hasta que se dé con una solución definitiva.

Objetivo: salvar Venecia

El problema es de consideración. Sólo en 2018, Venecia recibió 594 cruceros, casi dos al día, que atracaban en sus principales vías fluviales y tenían como ruta habitual los canales interiores como el que divide la plaza de San Marcos con la isla de la Giudecca. Y esto, según los grupos ambientalistas, erosiona los cimientos sumergidos de la ciudad, que sufre inundaciones periódicas, conocidas como ‘acqua alta’.

Esta medida sólo es una más de las que Venecia viene poniendo en marcha en los últimos años para evitar su deterioro, algo que contrasta con el cada vez mayor volumen de visitantes que acoge.

El pasado año, la ciudad probó por primera vez el MOSE, ‘Módulo Experimental Electromecánico’, un sistema de tres barreras submarinas -78 barreras móviles que ocupan 1’6 kilómetros y cierran las tres salidas de la laguna veneciana a mar abierto: Malamocco, Lido y Chioggia- con el que se quieren evitar las periódicas inundaciones que sufre todos los años Venecia y que afectan muy negativamente a su patrimonio. Sólo hay que apreciar el devastador y corrosivo efecto que el agua salada ha producido en determinados monumentos.

Un proyecto que comenzó hace casi 20 años, que ha triplicado su presupuesto inicial hasta alcanzar los 7.000 millones de euros debido a la corrupción y que terminó con el arresto de docenas de funcionarios. Pero que al fin fue probado con éxito y que espera, a partir de finales de este 2021, acabar de una vez con el efecto de la ‘acqua alta’.

La ciudad fue construida sobre postes de madera colocados sobre arena y barro y se va hundiendo lentamente. Varias son las medidas que se han estudiado para salvarla, sin que haya aún consenso. Al menos, la detención de las mareas altas y el freno a los grandes cruceros por Venecia paliarán su deterioro, aunque deberán seguir buscando una medida definitiva para salvar este Patrimonio de la Humanidad.

Etiquetas: Cruceros | turismo
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