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Así es ‘Menorca Talayótica’, la última joya de España inscrita como Patrimonio de la Humanidad

Así es ‘Menorca Talayótica’, la última joya de España inscrita como Patrimonio de la Humanidad
‘Menorca Talayótica, una odisea ciclópea insular’ es la candidatura aprobada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad y que protegerá nueve de los enclaves arqueológicos y 280 yacimientos de esta isla balear

España ya cuenta con medio centenar de enclaves inscritos y protegidos por la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO después de que el proyecto ‘Menorca Talayótica’ haya sido aprobado en la reunión del 45º Comité del Patrimonio Mundial celebrada en Riad, la capital de Arabia Saudí.

La candidatura a Patrimonio de la Humanidad, denominada ‘Menorca Talayótica, una odisea ciclópea insular’, ha logrado salir adelante tras una década de duro trabajo, que ha culminado en la protección de nueve de sus enclaves arqueológicos.

En este sentido, el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) ha destacado que ‘Menorca Talayótica’ reúne los requisitos de «autenticidad e integridad» para ser reconocida como Patrimonio de la Humanidad y el «valor universal excepcional» del legado prehistórico de la isla balear.

Menorca cuenta con una de las mayores densidades del mundo de yacimientos arqueológicos prehistóricos por habitante y construcciones de varios tipos que narran la evolución de su cultura, a lo largo de esos siglos, pese a su parcial aislamiento. Desde ‘taulas’, santuarios y construcciones megalíticas en forma de ‘T’ a las conocidas ‘navetas’, tumbas que parecen barcos invertidos, pasando por los ‘talayots’ o enormes torres de vigilancia o por las casas circulares, vestigios de los asentamientos de las edades del Bronce y del Hierro, necrópolis, etc.

El periodo que abarcan estas construcciones data entre la Edad del Bronce (1660 a.C.) y el final de la Edad del Hierro europea (123 a.C.). A lo largo de estos 1.500 años, la cultura de los habitantes autóctonos de Menorca tuvo contactos e influencias de otros pueblos comerciantes del Mediterráneo, que ayudó a que la propia arquitectura talayótica evolucionara notablemente.



Casi 300 yacimientos protegidos

Para justificar su candidatura a Patrimonio de la Humanidad, ‘Menorca Talayótica’ puso sobre la mesa los 1.586 yacimientos arqueológicos, que acoge una isla de apenas 700 km² de superficie. Eso la sitúa, como antes se señalaba, con una de las mayores -si no la mayor- densidades de yacimientos arqueológicos prehistóricos en un lugar habitado.

No obstante, no estarán todos protegidos. La inscripción a la lista de la UNESCO recoge nueve componentes o áreas, con varios yacimientos cada una. Son los que mejor representan las construcciones de la cultura insular prehistórica. En total, han quedado protegidos 280 yacimientos, con sus respectivos conjuntos paisajísticos, que serían los siguientes:

C1: Llanos de Ciutadella (440 hectáreas)
C2: Área Suroeste (546 hectáreas)
C3: zona Oeste de Migjorn (107 hectáreas)
C4: Zona centro-sur de barrancos (667 hectáreas)
C5: Zona entre los barrancos de Torrevella y Cala en Porter (632 hectáreas)
C6: Zona Sureste-Alaior España (502 hectáreas)
C7: Zona Sureste-Maó (104 hectáreas)
C8: Pueblo prehistórico de Trepucó (5 hectáreas)
C9: zona noroeste de Tramuntana (524 hectáreas)



Ruta por ‘Menorca Talayótica’ y sus nueve áreas Patrimonio de la Humanidad

A grandes rasgos, los yacimientos los agrupamos por cercanía en una ruta que podría llevar de este a oeste, por el entorno de la capital, Mahón -o Maó en mallorquín-, el de Alayor o el de Ciutadella, la antigua capital de esta preciosa isla del Mediterráneo.

Cerca de Mahón, en dirección a la ‘francesa’ San Luís, se puede encontrar el poblado de Trepucó, que por sí solo es una de las nueve áreas protegidas y que, entre otras cosas, cuenta con dos talayots y una taula; y, en dirección a Alayor, se puede parar en el Talatí de Dalt y en las navetas de Rafal Rubí.

Ya en las cercanías de Alayor están otros tres yacimientos, el de Torre Llisà Vell, el de Torralba d’en Salort y el de Torre d’en Galmés, que es el poblado prehistórico más grande hallado en la isla.

En la parte oeste de la isla menorquina, donde destaca Ciutadella, se encontrarían los tres últimos lugares protegidos. En primer lugar, al sur, junto a las playas de Son Saura, está el poblado talayótico de Son Catlar y su muralla ciclópea; y, en línea recta hacia el norte, la necrópolis de Cala Morell. Y, entre medias de las dos, dejo para el final la Naveta des Tudons, que posiblemente sea el monumento prehistórico más conocido de Menorca. Su nombre significa ‘La nave de las palomas torcaces’ y se encuentra junto a la carretera principal que conecta Mahón con Ciutadella, y que cruza la isla.



España ya cuenta con 50 enclaves patrimonio mundial de la UNESCO

Con la inclusión de esta candidatura, España ya suma 50 enclaves que son Patrimonio Mundial y se mantiene entre los cinco países del mundo con más bienes registrados, que encabeza Italia con 58 reconocimientos, seguida de China, Alemania y Francia.


«Situados en la isla de Menorca, en el Mediterráneo occidental, estos sitios arqueológicos se encuentran en paisajes agropastorales. Testimonio de la ocupación de la isla por comunidades prehistóricas, estos yacimientos presentan una diversidad de asentamientos y sepulturas prehistóricas. Los materiales, formas y emplazamientos de las estructuras datadas entre la Edad de Bronce (1600 a.C.) y la Edad de Hierro Tardía (123 a.C.) muestran la evolución de una arquitectura “ciclópea” construida con bloques de piedra de gran tamaño. Las orientaciones astronómicas y las interconexiones visuales entre las estructuras prehistóricas indican la existencia de redes con posibles significados cosmológicos». Con estas palabras resumía la web oficial de la UNESCO los motivos para la aprobación de ‘Menorca Talayótica. Una odisea ciclópea insular’ como Patrimonio de la Humanidad.

España destaca en este aspecto por la variedad, riqueza y calidad de su patrimonio, que abarca toda la Península Ibérica y, como en este caso, sus islas.



De Jericó a la Ruta de la Seda

El Comité del Patrimonio Mundial 2023, que celebraba en Riad su 45ª reunión, ha aprobado otros otros lugares situados a lo largo de todo el mundo, que pasan a tener la protección de la UNESCO. Desde la vecina Portugal, donde destaca el centro Histórico de Guimaraes, al archipiélago de Cat Ba de la Bahía de Ha Long (Vietnam), pasando por los caravasares persas, el parque arqueológico guatemalteco de Tak’alik Ab’aj, la ciudad Vieja de Si Thep en Tailandia, la antigua Jericó en la actual Palestina, el corredor de Zeravshan-Karakum de la Ruta de la Seda, que engloba países del centro de Asia como Tayikistán, Turkmenistán o Uzbekistán, o los conjuntos sagrados de los Hoysalasen en la India, a partir de ahora conocida como Bharat.

El Comité de Patrimonio Mundial se encuentra integrado por 21 países elegidos por los 194 Estados Parte de la Convención de la UNESCO para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural (1972) y es el órgano ejecutivo de esta convención internacional. Ahí se decide qué nuevos sitios reúnen las características para ser inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad, una prueba que ‘Menorca Talayótica’ ya ha superado.

Foto: CIMe (Consell Insular de Menorca)

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