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Los castillos más bonitos de la provincia de Sevilla

Los castillos más bonitos de la provincia de Sevilla
La Banda Gallega y la Banda Morisca configuraron un entramado de castillos que se distribuyen por la provincia de Sevilla y nos recuerdan que, en la Edad Media, ésta era una tierra fronteriza

España es tierra de castillos y Sevilla asume su parte de ‘culpa’ en este hecho. Y lo hace a un nivel bastante bueno si tenemos en cuenta el desconocimiento general que existe sobre las fortalezas que existen en la provincia.

No han llegado todas las que deberían, ni en las mejores condiciones. Ya se sabe, el tiempo es peor enemigo que la guerra. Sin embargo, eran construcciones hechas para resistir y, por ello, algunas han sobrevivido pese a perder su función hace muchos siglos, relegadas en muchos casos al ostracismo y abandono.

Fortalezas, torres defensivas, murallas; privadas y/o públicas; reaprovechadas para otras funciones… Sólo en la provincia, casi 60 han llegado de una u otra forma hasta nuestros días. La mayoría son de época medieval, unos siglos en los que, entre la Reconquista y las peleas intestinas entre reinos, lo que hoy es España estuvo en perpetuo estado de guerra.

Y Sevilla, pese a que pasó de manos musulmanas a cristianas en un tiempo relativamente corto de tiempo, sirvió de frontera con el Reino Nazarí y con el Reino de Portugal. Ante ambos se fortificó con los llamados castillos de Banda Gallega en la zona noroeste de Sevilla (Almadén de la Plata, Alanís, El Real de la Jara…), que tenían su continuidad en lo que hoy es la provincia de Huelva, que aglutinaba la mayor parte de estos; y los de la Banda Morisca en la zona este, sur y sureste (Osuna, Morón, El Coronil, Estepa…).

Si a eso añadimos que no había ciudad importante que no se dominara desde uno de estos recintos amurallados y sí muchos núcleos de población que crecían al abrigo de la protección de estos colosos; que en época medieval las ciudades pasaron a un segundo plano y los feudos dominaron el panorama; o que las fortalezas eran muestra de poder, desde las que los señores, los políticos de entonces, controlaban el territorio, el resultado es la proliferación de los mismos.

No sé si eres de los que te gusta la historia, las leyendas y este tipo de monumentos, aunque imagino que si estás interesado tendrás alguna de esas inquietudes. Sevilla tiene de sobra para poder satisfacértelas.

De esta selección de Castillos de la provincia de Sevilla, unos están mejor conservados, otros destacan por la curiosidad que representan o la importancia que tuvieron, pero todos merecen que los descubras por ti mismo. Y no son los únicos.



Castillo de Alanís

Pertenece a la llamada Banda Gallega y ha sobrevivido al tiempo, al abandono, a la ‘usurpación’ -se construyeron viviendas en el interior-, a una restauración reciente que ha sido sancionada por el Estado o a la destrucción de alguno de sus muros por parte de las tropas de Napoleón, algo común a otras fortalezas de la provincia y que ha incidido en su deterioro.

Situado en un montículo a las afueras de la localidad serrana de Alanís, es un pequeño castillo de planta hexagonal irregular, que aún mantiene su torreón, no así una barbacana que también poseía, y que cuenta incluso con una leyenda local, la de la morisca Acsia, por cuyo encantamiento recorre los pasadizos que comunican el castillo con la población.



Alcázar de Alcalá de Guadaíra

Es uno de los tres castillos con los que cuenta esta población, que también puede disfrutar de otros dos bien conservados: el de Marchenilla y el del Gandul.

Éste se erige sobre la ciudad y es uno de sus referentes. Aunque su origen es almohade y era conocido como Qalat Yabir (Castillo de Yabir), se han hallado restos de presencia humana en este cerro de la Edad del Bronce. Con la llegada de los cristianos pasó a formar parte de la llamada Banda Morisca, se conformó su estructura actual y ahí creció la actual Alcalá hasta que en la Edad Moderna la población empezó a extenderse por los alrededores, dejando la ciudadela abandonada.

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El Castillo, que tiene la categoría de Monumento de Interés Histórico-Artístico desde 1924, está flanqueado por once torres, cuenta con detalles arquitectónicos y decorativos de gran valor, y ha vivido varios procesos de restauración en los últimos años que le han convertido en una de las principales atracciones monumentales de los alrededores de la capital.



Alcázar del Rey Don Pedro (Carmona)

Recientemente rehabilitado y preparado para las visitas, el también conocido como Alcázar de Arriba fue en su momento un majestuoso palacio que guarda mucha semejanza, por su estilo y decoración mudéjar, con el Alcázar de Sevilla.

Pedro I lo construyó sobre una fortaleza anterior e hizo de él uno de sus palacios favoritos. Y los Reyes Católicos lo embellecieron. El terremoto de Carmona de 1504 lo dejó maltrecho y, tras una reconstrucción, el de Lisboa de 1755 casi acaba con él.

Aunque hoy es una sombra de lo que fue, sigue mereciendo la pena verlo. Parte del Alcázar es hoy un precioso Parador Nacional, desde el que se puede observar una amplia extensión de la Vega del Guadalquivir. Su plaza de armas sirve de aparcamiento y las dependencias reales son habitaciones en las que uno puede quedarse.

Fuera de éste también hay mucho que ver, hay muros, fosos, puertas y varias torres, entre las que destacan las ruinas de la monumental Torre del Homenaje y, sobre todo, la Torre Mayor, el punto más alto de Carmona y de los Alcores, el mejor lugar para ver esta preciosa localidad desde las alturas.



Aguzaderas (El Coronil), uno de los castillos más curiosos de Sevilla

A unos 3 km del casco urbano de esta localidad, que alberga también el Castillo de la Villa, el de Aguzaderas es uno de los castillos más curiosos de Sevilla, pues no se halla en un alto, como suele ser habitual, sino en la zona más baja del valle, ya que su función era la de defender un pozo o manantial de agua conocido como fuente de las Aguzaderas o la Abuzadera, de ahí su nombre. Éste, el nombre de Aguzaderas, a su vez, proviene, según la tradición, de que sobre esas rocas afilaban o aguzaban los jabalíes sus colmillos.

De origen musulmán, tras la Reconquista fue parte importante de la llamada Banda Morisca, dada su cercanía con la frontera del Reino de Granada.

Su planta es prácticamente cuadrada, y posee una gran torre del homenaje en el muro sur, cuatro torres en las esquinas y otras dos en los frentes. Declarado Monumento Nacional a comienzos del pasado siglo y restaurado en los años sesenta, hoy se encuentra en muy buen estado de conservación.

Incluso también cuenta con leyendas, como la de la Sombra del Guerrero, según la cual puede verse a media noche la sombra de un guerrero haciendo la ronda por el adarve de la muralla, aguardando el retorno de un amor perdido. O la de un tesoro escondido que se puede encontrar si cumples una serie de requisitos.



Castillo de Monclova (Fuentes de Andalucía)

Si buscas el nombre de este castillo lo encontrarás como recinto de festivales, lugar para bodas, eventos… pues hoy día se utiliza para eso dada su majestuosidad y el perfecto estado en que se encuentra. También recibe el nombre de Castillo de los Duques del Infantado, no en vano es de propiedad privada y aún pertenece al actual duque.

De construcción medieval, siglo XIV, y pese a las diferentes remodelaciones que ha sufrido a lo largo de los siglos, aún conserva de esa época la torre del Homenaje y tres lienzos del recinto amurallado. Luego ha ido sumando otros elementos como su patio porticado, que pertenece a un claustro de un convento de Lorca, o un retablo castellano del siglo XVII que fue traído desde el palacio de Viñuela en Madrid.

Situado en el término municipal de Fuentes de Andalucía, su silueta es visible claramente desde la Autovía A-IV que conecta Córdoba con Sevilla. De hecho, esa posición privilegiada como lugar estratégico de paso es lo que le dio la importancia que ha tenido a lo largo de la historia. Primero como asentamiento turdetano -se identifica con Obulcula-, luego ya como una fortaleza romana que servía para controlar la Vía Augusta, papel que seguiría desempeñando en épocas musulmana y cristiana.

La oficina de turismo de Fuentes de Andalucía programa citas para que se puedan hacer visitas guiadas a uno de los castillos mejor conservados de Sevilla.



Castillo de Luna (Mairena del Alcor)

Situado en un punto estratégico para dominar los caminos de la vega de Carmona, el Castillo de Luna es de construcción cristiana, supuestamente se erigió donde antes había una torre musulmana, y el hecho de que pasara a manos de un arqueólogo a comienzos del siglo XX ha hecho que llegue hasta nuestros días en un muy buen estado de conservación.

El pintor anglo-francés George Bonsor Saint-Martin, más conocido como Jorge Bonsor, lo compró, restauró y acabó instalando allí su residencia y su museo. Bonsor, uno de los precursores de la arqueología moderna en España, reparó los desperfectos, convirtió el patio de armas en un jardín, trasladó la puerta principal al lienzo sur… y lo convirtió en lo que ahora es: uno de los principales referentes de los Alcores. El museo que instaló en el interior contiene un gran número de piezas de sus excavaciones arqueológicas y los fondos documentales que atesora siguen siendo consultados por investigadores.

Como curiosidad, el nombre por el que es conocido se debe al matrimonio de Pedro Ponce de León, propietario del castillo, con una hija del valido Álvaro de Luna (s. XV).



Alcazaba de Marchena (y muralla urbana)

Importante alcazaba almohade a la que el deterioro y el abandono no han restado valor. Aunque sólo quedan restos de lo que fue el imponente Palacio de los Duques de Arcos, que sucedió tras la conquista cristiana al viejo centro de poder musulmán, conserva la mayor parte de los lienzos de la muralla que la rodeaba, algunas torres, varias puertas (la de Sevilla, la de Morón, del Tiro…), la portada principal y, en cada restauración acometida en los últimos años, aparecen nuevos datos (una escalera del siglo XVI, restos de torres medievales, canales hidráulicos…) que han servido para ponerla en valor.

Visitar lo que fue la Alcazaba es visitar Marchena, pues en el espacio que ocupaba -y aún ocupa- y que protege la muralla están los monumentos de más valor de la localidad: la Iglesia de San Juan Bautista, la Iglesia de Santa María de la Mota, el Convento de la Concepción, etc.



Castillo de Cote (Montellano)

Baluarte visible desde gran parte de las localidades de la campiña e, incluso, la Sierra de Cádiz. Se eleva en un cerro, dentro del término municipal de Montellano, y en su día tuvo una gran importancia como referente de los castillos de Sevilla que integraban la Banda Morisca y servían de protección contra el cercano Reino de Granada.

Para ello fue construido por orden de Alfonso X, hijo del conquistador de Sevilla, y entregado a la Orden de Alcántara. Por sus características arquitectónicas, la torre-capilla de planta cuadrolobulada y bóveda de crucería se considera única en España. Y las vistas desde allí son espectaculares.

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El Castillo de Cote, situado en la localidad de Montellano y uno de los castillos más peculiares de Sevilla.

Hoy forma parte de una ruta circular, con salida en Montellano, bastante popular, aunque también bastante dura por su orografía.

En el término de Montellano, en otro cerro, se encuentra la Torre de Lopera, más pequeña y también clave en la defensa del reino.



Castillo de Los Molares

Otro baluarte de la llamada Banda Morisca. Junto a las torres de Lopera (Montellano) y del Bollo (Utrera) y con los castillos de Utrera, El Coronil, Montellano, Morón y Aguzaderas (El Coronil) formaban la primera barrera de Sevilla ante la frontera musulmana, que entonces, cuando se construyó este castillo a comienzos del siglo XIV, estaba situada en la cercana serranía gaditana.

Muy modificado a finales del siglo XIX y recubierto con mortero de cal, lo que le da un aspecto muy diferente al del resto de castillos de Sevilla, pero a su vez le ha permitido llegar hasta nuestros días. Tiene la peculiaridad de que en su interior se pueden encontrar desde casas particulares de vecinos hasta la Biblioteca Municipal, Correos, el Centro Guadalinfo, el juzgado, el Hogar del Pensionista…

Este amplio recinto amurallado y almenado conserva también dos torres y el adarve de la muralla, aparte de los distintos recintos que hoy ocupan las mencionadas propiedades.

Como curiosidad, se dice que aquí nació y pasó su niñez San Juan de Ribera, quien fuera virrey de Valencia y uno de los hombres fuertes de Estado durante los reinados de Felipe II y Felipe III, vinculado tradicionalmente con la expulsión de los moriscos (1609). Y también, durante tres lustros, fue alcaide de esta fortaleza el poeta sevillano del Siglo de Oro Baltasar del Alcázar.



Monasterio Fortificado San Isidoro del Campo (Santiponce)

No se trata de un Castillo en sí mismo, sino de un Monasterio-Fortaleza, uno de los más importantes de la provincia y que, por historia y por las obras de arte que alberga, siempre debe estar entre los primeros en conocer a nivel provincial.

Aquí tuvo lugar el mayor foco protestante del sur de Europa, que fue sometido con autos de fe y alguna muerte; aquí, según la tradición estuvo enterrado San Isidoro de Sevilla antes de que lo trasladaran a León; y aquí está enterrado Guzmán el Bueno -fundador de la casa de Medina Sidonia y fundador de este monasterio- y aquel hijo que le ha hecho pasar a la posteridad, por el que no entregó Tarifa y sí lanzó su propia daga para que lo mataran.

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Monasterio-Fortaleza San Isidoro del Campo, todo un referente entre los castillos de Sevilla.


A lo largo de los siglos ha estado bajo la administración de diferentes órdenes religiosas: cistercienses, ermitaños jerónimos y Orden de San Jerónimo. Tras su fundación, fue cobrando importancia con el paso de los siglos hasta albergar una torre, una espadaña, cinco claustros, dos iglesias… Ahora es propiedad de la Junta de Andalucía.

Aunque las reformas de los últimos años le han devuelto parte de su esplendor, aún hay una gran parte del mismo que está en estado ruinoso, no se puede visitar y necesita una pronta rehabilitación.



Castillo de Utrera

Uno de los referentes históricos de la ciudad, situado en el corazón de ésta. Las diferentes restauraciones llevadas a cabo en los últimos años han devuelto el protagonismo a un castillo que ya aparece nombrado en textos de Alfonso X El Sabio, que posteriormente sería destruido por el rey nazarí Mohamed V -el amigo de Pedro I- y reconstruido a finales del siglo XIV. Y que tras perder su misión defensiva se sumió en el abandono e, incluso, fue cañoneado por el ejército de Napoleón.

La mejor conservada y restaurada es la Torre del Homenaje, que ahora sirve de mirador desde el que se puede contemplar esta bonita ciudad. También perviven algunos lienzos de la muralla, que han sido retocados. Conserva el trazado de los jardines y alguna fuente. Y aunque aún le queda por apuntalar otras zonas, como la Plaza de Armas, la puesta en valor del conjunto es evidente. En su interior se ha creado un auditorio de verano con capacidad para 1.000 personas.



Castillo de Mulva (Villanueva del Río y Minas)

Hablar de Mulva es irnos mucho más atrás en el tiempo de la época medieval a la que pertenecen la mayoría de los castillos de la provincia de Sevilla y de toda España. Es hablar de los turdetanos y de la importante ciudad romana de Munigua, para algunos «el secreto mejor guardado» de Sevilla y, en su momento, la mayor productora de hierro de toda la Bética romana. Fue abandonada en el siglo XII y durante muchos años condenada al olvido.

Munigua, situada en lo que hoy es término municipal de Villanueva del Río y Minas, tiene al llamado Castillo de Mulva como principal referente. Según los estudios, en realidad se trata de una basílica o santuario romano, pero por su forma, que recuerda a un castillo y por el hecho de dominar desde un cerro, han hecho que se le llame así.
Sea santuario o castillo se trata de una construcción peculiar que no tiene paralelos directos en la Península Ibérica y que a muchos les recuerda a las antiguas construcciones religiosas incas o aztecas. De visita obligada a todo el que le guste disfrutar de la historia y la arqueología.



Y el 12+1… el Alcázar de Sevilla

Poca presentación requiere uno de los palacios-fortaleza más conocidos de España, que además es el palacio en uso más antiguo de Europa y está catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

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El Real Alcázar de Sevilla, el palacio en uso más antiguo de Europa.


Durante muchos siglos, el Alcázar de Sevilla fue el principal centro de poder de la actual capital de Andalucía. Aunque con precedentes romanos y visigodos, el actual complejo palaciego comienza a erigirse durante el Califato de Córdoba, crece con la Taifa de Sevilla, con los emires almorávides y los almohades hasta convertirse en el Palacio Real que ahora es.
Las diferentes remodelaciones y añadidos que vivió según quienes dominarán Sevilla le han hecho acumular multitud de estilos, que van del musulmán al barroco, pasando por el gótico, renacentista… Una combinación muy provechosa.

Sólo por contemplar el Palacio mudéjar que erigió Pedro I, los Baños de María de Padilla, el palacio del Yeso o pasear por sus jardines ya merece la pena ir. Por algo la famosa serie Juego de Tronos los eligió para recrear los sugerentes jardines del Agua del Reino de Dorne.



Estos trece castillos son una buena muestra y tal vez lo más destacado de lo que se puede ver en la provincia de Sevilla, pero no lo único, no en vano, no representan ni la cuarta parte de las edificaciones existentes.

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Castillo de El Real de La Jara.

Incluso algunos de los que faltan no desmerecen en nada a los que aquí mostramos. Bien podría aparecer el castillo que preside el Real de la Jara, bastante restaurado y cada vez más visitado; o, por su importancia, el de Estepa, que aún conserva la torre de Homenaje y parte de su muralla, y el baluarte ya desaparecido de Cazalla de la Sierra, cuyos únicos restos están integrados hoy día con la iglesia parroquial; o los bastante bien conservados castillos de Marchenilla y El Gandul, ambos en el término municipal de Alcalá de Guadaíra; más deteriorados están los de Osuna, Constantina, Morón, Pruna, La Puebla de los Infantes…

Restos más que suficientes para hacerse una ruta por la provincia conociendo parte de su pasado.

Seguro que en cada pueblo te aguarda una sorpresa.

¿Alguien se apunta?

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